Playas escondidas de la Riviera Nayarit y la Bahía de Banderas: el paraíso que no sale en las postales
Yelapa no tiene carretera. A Colomitos sólo se llega por una vereda en la selva. Un recorrido por las playas que la Bahía de Banderas todavía guarda para quien las busca.
Hay una Bahía de Banderas que casi nadie fotografía desde el malecón: la que empieza donde termina el camino pavimentado. Al sur de Puerto Vallarta, un puñado de playas sólo se alcanza en panga, la lancha abierta que ha llevado gente y pescado por esta costa desde hace generaciones. Al norte, en territorio de Nayarit, otras playas se salvaron de la sobreconstrucción simplemente porque el pueblo alrededor decidió seguir siendo pueblo. Ninguna requiere reservar un tour: basta con saber a dónde ir.
Este recorrido cubre seis de esas playas, cuatro de ellas alcanzables sólo (o mejor) en panga desde la misma cooperativa al sur de la ciudad, y dos del lado de la Riviera Nayarit que premian el manejar hacia el norte. Entre todas cubren un espectro completo: desde una caminata a una cascada en plena selva hasta una playa de pueblo surfero que convive, casi sin proponérselo, con algunos de los desarrollos hoteleros más exclusivos de México.
Por qué esta costa nunca tuvo carretera
La Sierra Madre cae casi directo al Pacífico en este tramo, y construir una carretera costera nunca fue rentable para el puñado de pueblos pesqueros que la habrían usado. Así que Boca de Tomatlán, Las Ánimas, Quimixto y Yelapa crecieron como creció casi toda esta costa antes de que llegara el automóvil: de pueblo en pueblo, en lancha, con la panga cumpliendo el papel que en cualquier otro lugar cumpliría un camión. Esa es toda la explicación de por qué estas playas siguen sintiéndose así: no es un programa de conservación, es simplemente geografía que nunca invitó a una excavadora.
Yelapa: el pueblo sin carretera
Empecemos por la más famosa de todas. Yelapa está a unos 45 minutos a más de una hora en panga desde Boca de Tomatlán (o un trayecto más largo si se sale del muelle de Playa Los Muertos, en la ciudad), y nunca ha tenido acceso por carretera. Todo llega en lancha: la gente, la mercancía, los turistas. Esa sola condición cambia el ritmo del lugar. En el pueblo hay una cascada a la que se llega caminando en pocos minutos, restaurantes sencillos frente al mar y las célebres "señoras del pay", que recorren la playa vendiendo pay casero por rebanada desde hace décadas.
Yelapa funciona bien como excursión de un día, pero también es de las pocas playas de esta lista donde vale la pena quedarse a dormir: hay pequeños hoteles y palapas para huéspedes que prefieren ver el atardecer sin correr por la última lancha de regreso.
El pueblo está donde un cañón de río se encuentra con la bahía, lo que le da un microclima algo más verde y fresco que las playas abiertas cerca de la ciudad. Desde hace décadas también es hogar de una pequeña comunidad de extranjeros de larga estancia, junto con las familias pescadoras que trabajan esta ensenada desde hace generaciones, y esa mezcla se nota en un pueblo que se siente habitado de verdad, no montado para el turista.
Las Ánimas: la más cercana en panga
Desde el mismo muelle de Boca de Tomatlán —a unos 20-30 minutos al sur de la Zona Romántica por la carretera vieja a Barra de Navidad— salen las pangas de la cooperativa de lancheros hacia el sur. Las Ánimas es la parada más corta, una playa amplia de arena con una hilera de palapas que sirven pescado y marisco recién desembarcado. Detrás, sólo selva; ni un solo puesto de recuerdos. Es la introducción más sencilla a este tramo de costa.
Vale la pena caminar hasta las puntas rocosas de la ensenada, incluso sin equipo de esnórquel: el agua es lo bastante transparente cerca de las rocas para ver peces moviéndose entre ellas sólo con meterse desde la arena. No es un sitio de buceo formal, pero alcanza para que la visita se sienta como algo más que una silla de playa con lancha incluida.
Quimixto y su cascada
Un poco más al sur, Quimixto es un pequeño caserío sobre pilotes que la mayoría de los visitantes usa como punto de partida para subir a la cascada. Desde la playa, una vereda señalizada sube por la selva entre 25 y 40 minutos —caminable en sandalias, pero mejor con zapato cerrado— y hay caballos disponibles para quien prefiera no caminar. La caída de agua no es enorme, pero la poza de abajo se puede nadar sin problema, y después de la caminata se siente ganado.
Quimixto es lo bastante pequeño como para que sean las mismas familias las que rentan los caballos, mantienen la vereda y atienden las mesas de la playa. Es un pueblo que trabaja, no una atracción montada para visitantes, y tratarlo así —un saludo cordial, comer en las palapas locales en vez de llevar comida desde la ciudad— se agradece.
Playa Colomitos: la cala dentro de la cala
Esta es la que los locales mencionan casi con reservas. Colomitos es una pequeña ensenada en forma de media luna entre Las Ánimas y Quimixto, a la que se llega por un sendero corto entre la selva —unos 15-20 minutos caminando desde la playa de Las Ánimas— o en panga si el lanchero acepta dejarte directo ahí. No hay restaurantes ni palapas de renta; a veces no hay nadie más que el ruido del mar.
El agua es tranquila, clara y de un azul turquesa intenso, ideal para nadar y para bucear con esnórquel propio, ya que ahí no se renta equipo. Hay que llevar agua y comida, porque Colomitos no tiene absolutamente nada. Se ha mantenido así justamente porque cuesta un esfuerzo extra llegar; conviene tratarla con cuidado y no dejar basura.
Conviene llegar temprano. Colomitos es tan pequeña que un par de lanchas llenas de visitantes cambian por completo el ambiente del lugar, y la luz que entra entre el follaje sobre el agua es mejor en la primera mitad del día, antes de que el sol quede directo arriba y antes de que la vereda se llene de gente haciendo el mismo recorrido desde Las Ánimas.
El Anclote, Punta Mita: pueblo de pescadores junto a los resorts más exclusivos
No todo aquí requiere lancha. Manejando al norte desde Puerto Vallarta, por Bucerías y La Cruz de Huanacaxtle, se llega en 45-60 minutos a la punta de la península de Punta Mita, donde está El Anclote. Es una playa de pueblo pescador que convive, casi sin darse cuenta, con algunos de los desarrollos hoteleros más exclusivos de México. La arena sigue siendo sencilla: palapas de marisco, oleaje suave ideal para aprender a surfear, y el embarcadero desde donde salen las pangas hacia las Islas Marietas.
Los recorridos en lancha hacia las Islas Marietas que salen de El Anclote son un desvío que vale la pena por sí solo: el archipiélago protegido y su famosa "playa escondida" dentro de un cráter volcánico colapsado atraen a su propio público, pero el punto de partida, El Anclote, se mantiene tranquilo incluso en las horas de mayor movimiento de tours.
San Pancho: el pueblo que siguió siendo pueblo
Pasando Sayulita —que ya dejó de ser secreto hace tiempo— está San Pancho, formalmente San Francisco, Nayarit. Tiene una playa larga y caminable, mucho menos presión de construcción que su vecino más famoso, un ambiente artístico tranquilo y las canchas de polo de La Patrona a corta distancia tierra adentro. Se llega en 45 minutos a poco más de una hora en auto o autobús por la carretera 200, y a diferencia de las playas de panga, no hay que planear en torno a horarios de lancha.
Un puñado de galerías y talleres funcionan en casas convertidas sobre las calles tranquilas del pueblo, y los eventos comunitarios que organizan a lo largo del año atraen público constante pero moderado, sin convertir el lugar en parada de circuito festivalero. Es un desvío fácil si ya se maneja hacia Punta Mita o Sayulita ese día.
Mejor época del año para ir
La temporada seca, de noviembre a abril aproximadamente, ofrece el mar más tranquilo para los cruces en panga al sur de Boca de Tomatlán y los días más soleados en la Riviera Nayarit. El verano y principios de otoño traen más humedad, lluvias ocasionales por la tarde y un mar más agitado, sobre todo en el cruce abierto hacia Yelapa; sigue siendo posible, pero conviene preguntar a los lancheros por las condiciones antes de salir en el trayecto más largo del día. En cualquier temporada, las mañanas ofrecen agua más tranquila y menos gente en las veredas que las tardes.
Cómo organizar la visita
- Efectivo: la cooperativa de lancheros y las palapas del sur cobran en efectivo. Lleva pesos en billetes chicos.
- Calzado: sandalias con correa o zapato cerrado para las veredas de Quimixto y Colomitos.
- Sombra y agua: Colomitos no tiene servicios de ningún tipo; lleva agua, comida y protector solar.
- Horarios: las lanchas del sur salen con más frecuencia por la mañana; pregunta al llegar cuál es la última de regreso.
Ninguna de estas playas requiere reservar un tour organizado, aunque contratar uno también es una opción válida si prefieres no coordinar los horarios de panga por tu cuenta. Para más destinos de este tramo de costa, revisa nuestra sección completa de Riviera Nayarit.
FAQ
¿Hay que reservar la panga con anticipación para llegar a Las Ánimas, Quimixto o Yelapa?
No. Las lanchas salen de Boca de Tomatlán con una frecuencia informal pero regular, sobre todo por la mañana. Basta con llegar al muelle, preguntar a la cooperativa por la siguiente salida y confirmar el horario de regreso.
¿Cuál de estas playas es mejor si no quiero hacer un viaje largo en lancha?
Las Ánimas es la parada más cercana desde Boca de Tomatlán y funciona como una buena introducción, mientras que El Anclote y San Pancho se llegan por carretera si prefieres evitar las lanchas por completo.
¿Es difícil llegar a Playa Colomitos?
Se llega caminando unos 15-20 minutos por una vereda desde la playa de Las Ánimas, o en panga si el lanchero acepta dejarte directo. No hay restaurantes ni servicios, así que hay que llevar agua y comida.
¿Se puede pasar la noche en Yelapa?
Sí. Yelapa tiene una pequeña oferta de hoteles y palapas para huéspedes, y muchos visitantes consideran que vale la pena quedarse, ya que no hay acceso por carretera y el pueblo se vacía notablemente después de la última lancha.
¿A qué distancia está El Anclote, en Punta Mita, desde Puerto Vallarta?
Aproximadamente 45 a 60 minutos en auto, manejando al norte por Bucerías y La Cruz de Huanacaxtle sobre la carretera 200.